Las fiestas

El calendario festivo que durante el siglo XX se ha ido configurando en la villa de Montesa, gira alrededor de dos tipo de celebraciones: las marcadas por el calendario litúrgico –hoguera de sant Sebastià, sant Vicent y fiestas patronales– y las que conmemoran un hecho histórico –9 de octubre, día de la conquista de Valencia–, fecha en la que se hacen los moros y cristianos.

Siguiendo el curso del año, la primera fiesta con la que nos encontramos es:

La hoguera de sant Sebastià

El erudito Pedro Sucías, escribió a principios del siglo XX: «Existe la tradicional costumbre en esta villa de la fiesta a san Sebastián, en que la víspera de este santo, sobre la acera de cada vecino, se encienden grandes hogueras de leña verde».

Testimonios orales nos hablan también de la dedicación de otra hoguera a sant Antoni Abat, hipótesis muy probable dentro de una comunidad totalmente agrícola como era y es Montesa. Además, sant Antoni era titular de una capilla de la iglesia parroquial antes de la última guerra.

En los años setenta, la tradición hoguerera se había perdido casi por completo, tan solo los niños se atrevían a hacer alguna que otra hoguera.

En 1989, un grupo de vecinos del pueblo, posteriormente organizados en l’Associació Cultural d’Amics del Castell fra Miquel d’Aràndiga, prepararon una hoguera en la plaza de la Vila, con la idea de celebrar la fiesta del patrón de Montesa, sant Sebastià.

Desde entonces, todos los años, el sábado más próximo al día del santo –20 de enero–, se quema la ya tradicional hoguera, de la que participa gran parte del pueblo.

Las fiestas de sant Vicent

La fiesta dedicada a sant Vicent, la cual ha ido intentando arraigar durante el siglo XX, ha estado condicionada a la voluntariedad de los festeros o personas que han querido organizarla. Aunque hay algún indicio en los años veinte del siglo pasado, la fiesta, de la manera como la entendemos ahora –con baile y cabalgata, además de las celebraciones religiosas–, posiblemente se inició en los años cincuenta. Los actos organizados solían durar unos dos días, durante los cuales se hacían las celebraciones religiosas –misa y procesión–, además de la tradicional cabalgata. Otras veces se añadían una verbena, una cordà y alguna que otra traca.

La imagen del santo, cedida a la iglesia parroquial por José Mª. Domínguez Borja, solía permanecer en su casa –calle sant Vicent, núm. 24– la víspera de la fiesta y se trasladaba al día siguiente a la parroquia. Finalizada la misa, donde los niños ofrecían una especie de bizcochos, realizaban un pasacalle, acompañados por la banda de música.

Actualmente y desde 1992 en que volvió a celebrarse, se hace la víspera la procesión, y por la noche baile de disfraces. Al día siguiente se celebra la Eucaristía, y por la tarde la cabalgata.

Las Fiestas Patronales

Hablar de las fiestas patronales de la villa de Montesa equivale a hablar también de la orden de caballería del mismo nombre, ya que, los símbolos religiosos que se veneran en estas fiestas proceden del convento que la orden de Montesa tuvo en el pueblo hasta el año 1748. Nos referimos a la reliquia de la Santa Espina y a la imagen de Mare de Déu, pues la fiesta al Cristo es más moderna.

Por causas desconocidas, con anterioridad al siglo XVIII, la villa de Montesa había proclamado patrona la imagen de la Mare de Déu que se veneraba en al altar mayor de la iglesia del castillo. Después de 1748, la imagen se cedió a la parroquia del pueblo y se colocó en al altar mayor. Probablemente aquí esté el origen de la fiesta a la Mare de Déu de Montesa.

Respecto a la fiesta que se dedica a la Santa Espina, el cronista Viciana escribió en 1564: «de esta sancta y venerable reliquia de la [Espina de la Corona de Cristo] fuy informado por los freyles del convento y por muchos comendadores y cavalleros de la Orden, y por muchos sacerdotes y otras personas notables […] que cada vez que aparesce algún nublado del qual se recela succeder tempestad de piedra, granizo y otros daños, los sacerdotes y freyles del convento, con mucha reverencia sacan el relicario para conjurar el mal nublado […] y el mal nublado se deshaze y esparze sin hazer daño alguno en el término de Montesa».

Cuando en 1748 los terremotos destruyeron el castillo de Montesa, el relicario de la Santa Espina se recuperó y se trasladó al nuevo convento de la orden de Montesa en Valencia, en el edificio de El Temple. Años después, en 1785, y vista la petición hecha por la parroquia y el ayuntamiento de Montesa a los freiles de la Orden, estos accedieron a dar un fragmento de la reliquia de la espina de Cristo a la parroquia. Sería pues, el año 1785 cuando se instituiría la fiesta y procesión a esta reliquia de la manera como la conocemos hoy.

Así permanecieron las fiestas patronales de Montesa, hasta que en 1926 se añadió a las dos fiestas religiosas anteriores otra más, dedicada al Cristo del Calvario. Modernamente, alrededor del año 1954, se acabó de completar el calendario festivo con la introducción de la fiesta dedicada a la Maredeueta, que es una imagen de la Mare de Déu de Montesa de proporciones más pequeñas, en teoría, para que los niños tengan su día de fiesta.

Las fiestas religiosas consisten en la celebración de la Eucaristía y la procesión de la imagen venerada ese día. El resto de actos vaquillas, cohetes, baile de disfraces y otro tipo de espectáculos.

Las fiestas patronales de Montesa se celebran los días comprendidos entre finales de agosto y principios de septiembre.

Los Moros y cristianos

En 1982 y desde la escuela de Montesa, se organizó una entrà de moros y cristianos, de la que fueron protagonistas los niños del pueblo, con la idea de conmemorar la fiesta del 9 de octubre.

Al año siguiente, un grupo de jóvenes de Montesa creaban l’Associació Cultural la Fos, con la idea de promover actividades que sirvieran para recuperar la historia y la lengua de los valencianos, la cultura, las tradiciones, etc. Con estos objetivos nacía la Semana Cultural de Montesa. Así, en torno al 9 de octubre de cada año, se organizaron, por iniciativa de esta asociación, exposiciones, teatro, conferencias, concursos y actividades deportivas, nit d´albaes y entrà de moros y cristianos.

Con el paso de los años fueron creándose en el pueblo distintas comparsas, con lo que se consolidó esta fiesta, aunque, poco a poco, fueron desapareciendo de la programación aquellas actividades culturales más serias, inclusas las asociaciones La Fos y La Vila, esta última organizadora de los eventos a partir de 1986. Hoy todas las actividades las organiza la asociación de comparsas.

Actualmente los actos consisten en la organización de juegos de mesa, concurso de paellas, baile de disfraces y el más lucido de todos, l’entrà de moros y cristianos. El calendario continúa siendo el mismo, en torno al 9 de octubre.

La hoguera de sant Sebastià

San Vicente Ferrer. Detalle del retablo de Ánimas de la iglesia.

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Imagen antigua de la Mare de Déu

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Relicario de la Santa Espina. 1785.