La orden de Montesa

El 10 de junio de 1317, el papa Juan XXII promulgó la bula de fundación de la orden de Santa María de Montesa. No obstante, la Orden no se instituyó oficialmente hasta el 22 de julio de 1319, en una ceremonia que presidió el rey Jaume II en el palacio real de Barcelona.

En 1312, un concilio puso fin a la antigua orden del Temple. En consecuencia, se habló de asignar los bienes que los templarios tenían en el reino de Valencia a la orden del Hospital. Jaime II, temiendo un enriquecimiento peligroso de los hospitalarios, inició una serie de embajadas ante el Papa, a fin de conseguir la creación de una nueva orden militar con los bienes que templarios y hospitalarios tenían en el reino de Valencia. Además, el rey se comprometía a aportar la villa real de Montesa, donde tendría que radicar el convento de la orden. La elección de Montesa como sede de la nueva institución obedece a varios factores: por una parte, el hecho de encontrarse en la frontera sur del reino, con territorios ya conquistados pero con numerosa población musulmana; de otra, su situación estratégica controlando el valle de Montesa, vía de acceso natural hacia Castilla.

El 10 de junio de 1317, el papa Juan XXII promulgó la bula de fundación de la orden de Santa María de Montesa. No obstante, la Orden no se instituyó oficialmente hasta el 22 de julio de 1319, en una ceremonia que presidió el mismo rey don Jaime en el palacio real de Barcelona.

La base territorial de la institución quedó constituida por las siguientes localidades:

Procedentes de la Orden del Hospital:

  • bailío de Cervera: Cervera, Sant Mateu, Traiguera (con Sant Rafael del Riu y el Mas dels Estellesos -desde 1655, Sant Jordi-, ambos hoy municipios independientes), Canet lo Roig, La Jana (cuyo término incluía el lugar de El Carrascal, hoy despoblado), Càlig, Rossell y Xert (término en el que se encontraban La Barcella y El Molinar pequeños núcleos hoy también desaparecidos);
  • encomienda de Onda: Onda, con Tales (municipio independiente desde 1842) y Artesa, núcleo de población hoy en término de Onda.
  • encomienda de Vilafamés: Vilafamés, con la Vall d’Alba y Sant Joan de Moró, hoy municipios;
  • encomienda de Silla;
  • encomienda de Sueca;
  • villa de Montroi;
  • encomienda de la Vall de Perputxent: Beniarrés y L’Orxa, con los actuales despoblados de Alquinència, Benillup, Benitàric y Perputxent, los dos primeros en el término municipal de Beniarrés y los dos segundos, en el de L’Orxa.
  • dos alquerías en Borriana;
  • casas y tierras en la ciudad de Valencia;
  • bienes dispersos en Ademuz y Castielfabib;
  • … y, según algunos autores, casa en Morella y algunos censos, vigentes todavía en el siglo XVI.

Procedentes de la Orden del Temple:

  • encomienda de Peníscola: Peníscola, Benicarló y Vinaròs;
  • encomienda de Xivert: Alcalà de Xivert, Alcossebre (hoy pedanía de Alcalà), Polpís (hoy municipio llamado Santa Magdalena de Polpís), Xivert y Castellnou (ambos antiguos lugares hoy despoblados en término de Alcalà);
  • encomienda de Ares: Ares;
  • encomienda de Culla: Culla, Benassal, Vistabella, Benafigos, Atzeneta, la Torre d’En Besora, Vilar de Canes, El Molinell, Corbó y El Boi (los tres últimos, antiguos lugares hoy despoblados, sitos respectivamente en los actuales términos municipales de Culla, Benassal y Vistabella);
  • encomienda de Les Coves de Vinromà: Les Coves, Albocàsser, La Salzadella, Vilanova d’Alcolea, Tírig, La Serratella, La Torre d’En Doménech;
  • bailío de Moncada: Moncada (con Binata, hoy despoblado); y Borbotó, Carpesa, parte de Massarrojos y algunas tierras en Benifaraig (todas estas poblaciones, en la actualidad, pedanías en el término municipal de la ciudad de Valencia);
  • tres alquerías en Borriana;
  • encomienda de la ciudad de Valencia: casas en el barrio de la Xerea -en torno al antiguo palacio del Temple-, tierras en las cercanías de la ciudad y bienes dispersos en Llíria y Dénia.

Realengo:

  • antiguo término del castillo de Montesa: la villa de Montesa, el lugar de Vallada (hoy también municipio) y las alquerías de Gaixna y Gaixneta (despobladas ya en el siglo XVI).

En conjunto, un territorio formado por propiedades en sesenta y ocho villas, lugares o aldeas, con una población para 1320 de unas 28.000 personas aproximadamente. A partir de aquel momento, unos pocos lugares acabaron convirtiéndose en municipios, otros se despoblaron y algunos simplemente desaparecieron. Pero, básicamente, el núcleo del patrimonio de la orden de Montesa se mantuvo con pocos cambios hasta la desamortización de 1835. Solo hubo una alteración importante: la pérdida definitiva de Peníscola en 1488.

En cuanto a los miembros de la Orden, los podríamos agrupar en dos, por una parte los dedicados, al menos teóricamente, a la guerra, cruzados caballeros, según las reglas de caballería a partir de 1393; por otra, los religiosos, dedicados a la liturgia en el convento de Montesa o al servicio de las parroquias donde la Orden tenía el derecho de nombrar al párroco. Tanto freiles clérigos como freiles caballeros debían mantener los tres votos clásicos: castidad, pobreza y obediencia. Esta situación cambió para el grupo de los caballeros en 1558, cuando el último maestre de la Orden, frey Pedro Luis Galcerán de Borja, contrajo matrimonio. Ello abrió la puerta al casamiento de los caballeros, que a partir de entonces lo pudieron hacer con permiso del maestre, circunstancia que finalmente ratificó la Santa sede mediante dos bulas papales, despachadas en 1584 y 1588.

En la villa de Montesa la jurisdicción que ejercía la Orden estaba en manos del caballero que regía el oficio de subclavero. El gobierno del castillo se ejercía a través de tres personajes: el prior, que era la dignidad eclesiástica más importante, el subcomendador, que hacía las funciones de alcaide del castillo y el subclavero antes citado.

En 1592 Felipe II asumió el gobierno de la Orden con el título de Administrador Perpetuo. Finalizaba así un largo proceso que había llevado a los reyes de la monarquía hispánica a controlar las órdenes militares peninsulares: Montesa en la Corona de Aragón y Santiago, Calatrava y Alcántara en la Corona de Castilla. A partir de entonces, la orden de Montesa pasó a ser gobernada a través de la figura del lugarteniente general, caballero del hábito en quien delegaba el rey su jurisdicción y que necesariamente debía residir en el reino de Valencia. Desde la Corte, el monarca contó con el asesor general, también montesiano, y el Consejo Supremo de la Corona de Aragón, que ejerció de consejo particular de la orden de Montesa. Esta situación empezó a cambiar a partir de la supresión de los fueros valencianos en 1707 y de forma más clara en 1738, pues tras morir el asesor general, frey Vicente Monserrat, se suprimió el cargo y sus competencias pasaron al Consejo de las Órdenes Militares.

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En 1748 dos terremotos destruyeron el castillo-convento de Montesa, enterrando entre sus escombros la mayor parte de sus moradores. En consecuencia, a principios de julio del mismo año los freiles de la Orden supervivientes se trasladaron a Valencia, al palacio del Temple, donde se construyó un nuevo convento.

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En 1837 se extinguieron definitivamente los señoríos jurisdiccionales, pasando los bienes de la orden de Montesa, de manera progresiva, a manos particulares.

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A partir de entonces y hasta el día de hoy –pues los religiosos fueron desapareciendo al prohibirse nuevos ingresos–, las órdenes militares hispánicas quedaron reducidas a corporaciones nobiliarias de caballeros amparadas por la monarquía, al continuar los reyes de España en la administración perpetua de los maestrazgos. Desde el punto de vista eclesiástico, el obispo de Ciudad Real ejerce el cargo honorífico de obispo-prior de las órdenes de Montesa, Santiago, Calatrava y Alcántara.

En la actualidad hay 54 caballeros de Montesa: 34 profesos y 20 novicios.