Las ermitas

Ermita de San Sebastián

Saliendo del pueblo por el barrio llamado Ravalet, a menos de trescientos metros, se sitúa el actual cementerio. Una vez llegamos, a mano izquierda, hay un edificio de planta rectangular, en origen ermita dedicada al patrón de Montesa, San Sebastián, construida durante el siglo XVI, probablemente para agradecer a los santos Sebastián, Fabián y Roque su intercesión frente alguna epidemia. Los tres, abogados contra las pestes, fueron pintados por el montesino Gaspar Requena en el retablo ejecutado en 1559 para la ermita, hoy en una de las capillas de la iglesia parroquial.

En 1816, siguiendo las leyes del Gobierno que ordenaban situar los cementerios fuera de los cascos urbanos, la villa de Montesa decidió construir un nuevo cementerio junto a la ermita de San Sebastián –antes, no obstante, se enterraban los difuntos junto a la iglesia–. Pasados los años, las sucesivas obras hechas en el cementerio, junto a la dejadez y, probablemente, alguna desgracia que hizo que cayese el techo de la ermita, fueron poco a poco desfigurando el carácter original que tendría el edificio, hasta reducirlo a las funciones de almacén que hoy mantiene.

Ermita de la Santa Cruz

Coronando la cumbre de una colina y separada de La Mola por el barranco de la Font Santa, se levantan los muros de la ermita de la Santa Cruz. Construida en el siglo XVI, en ella vivió un ermitaño hasta el siglo XIX. Se trata de un edificio sencillo, de planta rectangular y entrada lateral. El interior está cubierto por una bóveda de cañón rebajada; a la vez, una sencilla moldura recorre perimetralmente la nave del templo. El altar, de obra, alberga una rústica cruz de madera. El domingo más cercano al 3 de mayo se celebra la Eucaristía. A continuación se hace la tradicional bendición del término, para lo que se lleva la vera cruz que hay en la Parroquia.

Ermita del Calvari

ermita-calvari-gdEn la falda de la montaña donde está la ermita de la Santa Cruz, junto al barranco de la Font Santa, se alza la ermita del Calvario. Es la más interesante de Montesa desde el punto de vista arquitectónico, con planta que se aproxima a una cruz griega, fachada de perfil mixtilíneo, cúpula y cabecera semioctogonal, y fue edificada durante la primera mitad del siglo XVIII. El interior se articula mediante pilastras rematadas por capiteles de orden dórico, con friso corrido y cornisa denticulada. El ábside, semicircular, conserva el altar original de obra, presidido por una talla de Cristo crucificado ejecutada en 1946 por Remigio Soler. La ermita concluye el vía crucis que arranca desde el barrio de la Covalera, con las tradicionales estaciones adornadas por paneles cerámicos.

Retablo de San Sebastián. Gaspar Requena, 1559.